DE LOS PRELUDIOS A DAEMONI MUNDI
Todos los caminos llevan a Roma y Roma, de alguna manera, no sería nada sin los caminos que conducen a ella. Estos son los caminos que terminan desembocando, de un modo u otro, o quizá de todos, en Daemoni Mundi.
A las afueras de Ciudad Lejana, a medio camino en Pigns e Iparsenta, en un claro escondido de un bosque en el que nadie se atreve a entrar, se erige la urbanización Daemoni Mundi. Oculta tras unos muros inexpugnables contruídos con un metal desconocido. Dentro sus habitantes viven sus peculiares y sórdidas vidas en una mansiones enormes situadas en calles con nombre de demonios. ¿Quiénes son ellos? ¿Cómo han llegado ahí? ¿Para qué se ocultan de todos?
LA SENDA DEL HIPOPÓTAMO
Godoberto Estípula es un tío asqueroso. Se podría decir más suave, pero no vamos a andarnos con rodeos. Vago, egoísta, cruel. Un “regalito”. Cuando menos se lo espera, pero más falta le hace, la vida le va a enviar una curiosa prueba. Un hipopótamo que se colará en su habitación mientras duerme una borrachera descomunal y le despertará lamiéndole la cara. Una revelación. Decidirá hacer de su visitante un dios y seguir a ciegas el camino que le marque. ¿Qué encontrará? ¿Vivirá grandes aventuras? ¿Qué se puede esperar de semejante expedición? Es poco probable que seas capaz de imaginarlo si no te atreves a dejarte llevar con él por La senda del Hipopótamo. Una novela diferente, difícil de clasificar en la que encontrarás humor negro, fantasía, reflexiones absurdas y un buen montón de momentos que te harán odiar cordialmente a su protagonista. Una especie de alegoría contemporánea sobre el sutil vacío que la existencia crea a nuestro alrededor y nosotros aceptamos sin mediar reflexión aparente, esperando que aparezca una luz que guíe nuestros pasos en la dirección correcta. O algo así.
CRISIS DE IDENTIDAD
¿Quién es ese peculiar Jerónimo Pastrana? Maimónides García sabe que es un nombre falso y que el nuevo rico oculta su identidad bajo una miríada de manierismos que le desesperan. Pasota, porreta, irreverente y jugándole al despiste, todo un cúmulo de características que traerán de cabeza a nuestro hombre cuando se vea obligado a investigar quién es su cliente en realidad. ¿Tendrá algo que ver con el siniestro bokor Zas Tu-Ohm-Olan y la plaga de zombis que aterroriza Playa Paraíso?
CRISIS DE LEALTAD
Anton Szandor Tresaury está interesado en comprar una de las mansiones de Daemoni Mundi y para ello contacta con Maimónides García. No hay mucho que tratar de averiguar, el banquero es uno de los hombres más ricos, poderosos e influyentes del Estado, todo el mundo lo sabe. Durante la entrevista, en la que explica su megalómano plan de construir lo que él llama La Fortaleza, comete un desliz que lleva al abogado a pensar que su cliente quizá sea un caníbal, cosa que le atormenta. No será su menor preocupación. Después de un misterioso apagón, el banquero desaparece y Maimónides se ve obligado, una vez más, a investigar para salvaguardar un negocio jugoso, teniendo que hacer frente, por el camino, a serios dilemas éticos.
Una mujer misteriosa, pinceladas de horror cósmico, alguna masacre salvaje y viejos amigos se darán cita con Maimónides García en esta nueva peripecia en la que todo su mundo se verá puesto patas arriba de nuevo.
OTRAS OBRAS
CUANDO NADIE MUERA REALMENTE Y OTROS EPISÓRDIDOS EXISTENCIALES
Atrévete a dejar que tu mente explote con estos episórdidos existenciales. Siente con Sargataroniel la angustia de Un comprador de almas incapaz de cumplir los objetivos marcados por Satanás; la necesidad de proteger a los tuyos, incluso sin haber esperanza, Cuando nadie muera realmente; la lucha desaforada por la Supervivencia de Racóngrulo y sus bosformórfidos; la investigación frenética del dr. Leopoldo Castro Yano sobre la Podredumbre, que le ofrece la posibilidad de hacer valer sus estudios, tras toda una vida trabajando de camarero, aunque las consecuencias puedan ser desastrosas; asiste al Ocaso y desaparición de Ciudad Lejana de la mano de su “inocente” autor.
Todo esto, y mucho más, encontrarás si te sumerges en este mundo tan parecido al que conoces, y la vez tan diferente, donde el terror no es la criatura, el zombi, el demonio, la deidad ancestral olvidada que regresa para borrarnos de la Tierra y la memoria, sino la existencia en sí misma. Esos infiernos personales que de una manera u otra nos azotan a diario. Que nos golpean tan a menudo que no llegamos ni a percibir que están ahí. Masacrándonos. Convirtiendo el devenir del día a día en una atrocidad a la que nos prestamos atención mientras nos fagocita hasta lo más básico de nuestro ser.
Con Cuando nadie muera realmente y otros episórdidos existenciales, Félix Morales se destapa como una de las voces más potentes del weird andaluz. Aunque, claro, aquí no usamos esas palabras de guiris. Aquí esto es literatura raruna y punto.


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